viernes, 28 de agosto de 2009

El Helicobacter Pylori nada en el estómago



Del germen Helicobacter Pylori ya se conocía que el cincuenta por ciento de la población mundial lo tenía en su estómago y que estaba involucrado en enfermedades tales como las úlceras gástricas y duodenales, sin embargo lo que los científicos norteamericanos recientemente acaban de revelar era una habilidad ignota del microorganismo: gracias su capacidad de disminuir la acidez reinante en el estómago disminuye la viscosidad de la barrera mucosa del órgano, conocida como mucina, para luego nadar libremente a través de dicha capa protectora, implantarse en la pared gástrica y causar lesión.

El investigador Jonathan Celli, de la Universidad de Boston, lideró un grupo de científicos que por medio de una serie de experimentos de laboratorio, en el que emplearon mucinas de cerdo y Helicobacteres, llegaron a conclusiones que fueron publicadas en el último número de la revista Proceedings of National Academy of Sciences.

Debido a los nuevos datos aportados por los investigadores, la concepción que atribuía al Helicobacter Pylori una fuerza hercúlea para vencer a manera de sacacorchos la resistencia del gel de mucina que recubre la pared del estómago queda refutada. Más que fuerza bruta, el germen pone en juego un mecanismo sesudo en el que por medio de la liberación de una enzima llamada ureasa desdobla la urea presente en el órgano para generar amoníaco y dióxido de carbono. El amoníaco revierte la acidez habitual del estómago y transforma a su interior en un medio alcalino que genera luego la posterior fluidificación del gel. La barrera adquiere características solubles y es fácilmente atravesada por el émulo del medallista olímpico de natación Michael Phelps.

Los científicos con los resultados obtenidos, no hacen otra cosa que jerarquizar aún más al rol de la ureasa como principal medio de supervivencia del germen en un ambiente extremo cómo el observado en el interior del estómago.

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