lunes, 5 de abril de 2010

Buenos Aires entre los genes y la identidad



(Nota redactada hace unos años)
Tres millones y medio de inmigrantes de origen europeo llegaron a las costas de Buenos Aires a fines del siglo XIX y un tercio se radicaron en la ciudad. Es por ello que a mediados del siglo pasado los marcadores genéticos de grupos sanguíneos de la población de la ciudad confrontados con los de los habitantes de ciudades de España e Italia resultaban similares. Estas similitudes biológicas se acompañaron también de una profunda identificación de la población con todo lo que fuera considerado europeo.

A partir de la década de 1940 las corrientes migratorias se modificaron hacia un aumento en la cantidad de migrantes internos y de los países vecinos, asociándose esto a una paulatina disminución en el flujo de inmigrantes provenientes de Europa. Según estadísticas oficiales, el sesenta por ciento de los extranjeros que residían en el año 2001 en Buenos Aires y su región metropolitana eran originarios de países sudamericanos.

Luego del breve relato surge un interrogante: ¿Dichos cambios en los flujos migratorios impactaron en la composición actual de los genes de la población? Buscar una respuesta a la pregunta fue lo que movilizó a un grupo de antropólogos de la Universidad de Buenos Aires liderados por el doctor Francisco Carnese.

Según datos publicados en la revista Medicina, los científicos argentinos determinaron que cerca de un dieciséis por ciento del total de una muestra de genes aportados por residentes de la ciudad y el conurbano, que voluntariamente donaron su sangre, poseían marcadores genéticos que frecuentemente se encuentran en las poblaciones indígenas americanas y no son para nada representativos de los individuos europeos. “Somos una población mestiza, sin embargo seguimos pensando que somos exclusivamente descendientes de europeos, esto esta internalizado y sin ninguna duda condicionado por la historia y la educación escolar”, reflexionó Carnese.

La antropología biológica, disciplina a la que se dedica Carnese, busca explicar la biodiversidad de las poblaciones y tiene en cuenta aspectos genéticos asociados a sus contextos demográficos e históricos. Para ello utiliza herramientas que le son propias de la antropología además de otras que pertenecen a diferentes áreas de la ciencia.

Entre las técnicas de mayor aplicación se destacan fundamentalmente las de serología y las de biología molecular. Las primeras se encargan de estudiar la diversidad de los grupos sanguíneos mientras que las segundas intentan conocer las diferentes características del ácido desoxirribonucleico (ADN ) contenido en el interior de estructuras celulares conocidas como mitocondrias.

Por medio del ADN mitocondrial de la muestra de habitantes recolectada, los autores pudieron revelar que el 46 por ciento de la misma poseía línea materna amerindia en contraposición con solo un cinco por ciento que tenía línea paterna amerindia. El hallazgo sorprendió a los investigadores y permitió develar el rol central de la mujer indígena en el proceso de mestizaje. Según comentó el investigador “hubo mucha más cruza entre europeo e india de lo que realmente se imaginaba” y agregó que “los europeos que llegaron en época colonial eran mayoritariamente hombres”.


El conocimiento más profundo de los genes que componen a la población con linaje indígena tiene aplicación práctica en el campo de la medicina. Según manifestaron los investigadores, permite conocer factores de riesgo genéticos para padecer diversas enfermedades y evitar complicaciones frecuentes asociadas a situaciones como el embarazo o las transfusiones de sangre.

De la mano de variaciones en los patrones migratorios observaron diferencias en el comportamiento genético en la población de Buenos Aires y su región metropolitana en los últimos años. “Hay que separar la información que uno puede tener a nivel genético del sentimiento de pertenencia, que es un problema de tipo cultural, por eso cuando hablamos de identidad no podemos hablar de los genes, cuando hablamos de genes decimos que si hubo un cambio” y agregó que “la identidad es otra historia, tiene una base sociocultural”.

Imagen: Flickr

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