viernes, 8 de abril de 2011

Psoriasis e hipertensión arterial, mala combinación





Existen oportunidades en la que dos enfermedades se confabulan para complicar un poco las cosas. Un problema respiratorio acompañado por una dolencia digestiva constituye un ejemplo fácil de citar. Otro fue rememorado por el trabajo de científicos: los pacientes que padecen hipertensión arterial y psoriasis -una frecuente enfermedad de la piel- tienen mayores dificultades para controlar sus valores de presión arterial cuando se encuentran bajo tratamiento antihipertensivo.




El vínculo entre ambas enfermedades no constituye algo novedoso. Estudios previos habían ya demostrado la particular asociación. La noticia, aportada por April Armstrong, líder de un grupo de investigadores de la universidad norteamericana California Davis, consiste en la presencia de casos más severos de hipertensión entre los pacientes psoriásicos.




Para llegar a esa conclusión analizaron historias clínicas de 3253 sujetos atendidos durante el periodo comprendido entre 2004 y 2009 en ese centro. Los resultados del estudio, publicado recientemente en la revista PLoS one, reflejaron que los individuos con psoriasis, quienes además luego recibían un nuevo diagnóstico de hipertensión arterial, tenían 5 veces más posibilidades de requerir un fármaco antihipertensivo, en comparación con los nuevos diagnosticados que no padecían la nombrada enfermedad dermatológica. También poseían cerca de 20 veces más chances de necesitar hasta cuatro medicamentos para mantener la presión arterial en valores óptimos.




En 1920 los patólogos lograron detectar la presencia de alteraciones en los pequeños vasos sanguíneos que nutren a la piel de las personas con psoriasis. Más complejo resulta por el momento dilucidar cuales son los mecanismos que dan origen a dicho hallazgo, además de lograr determinar un nexo existente con las dificultades que surgen a la hora de tratar a hipertensos. Aparecen algunas moléculas tales como angiotensina II, con probado rol en la génesis de ateroesclerosis, y endotelina-1 -involucrada en el desarrollo de hipertensión arterial y con elevadas concentraciones sanguíneas en pacientes psoriásicos- como candidatas a explicar el fenómeno.




Armstrong espera que su trabajo sirva como disparador de otras investigaciones que logren finalmente explicar lo observado. También que sus datos actúen como señal de alerta para los médicos que diariamente diagnostican y tratan a pacientes hipertensos en sus consultorios.




Imagen: rosmary-Flickr

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