lunes, 9 de enero de 2012

La genética ganó mayor protagonismo en el origen de la maloclusión dental




No pocos odontólogos se parecen a involuntarios actores de la obra teatral Hamlet. Con una calavera en mano desde hace tiempo buscan respuestas que permitan dilucidar a qué se debe que existan comunidades con una mayor frecuencia de un trastorno denominado maloclusión dental. Otros como David Normando, investigador de la universidad brasileña de Pará, prefieren el análisis genético de las poblaciones -en vez de la indiferencia de un silencioso cráneo- a la hora de intentar explicar porqué los dientes en mayor o menor medida sacan a relucir su rebeldía.

La genética y el efecto del medio ambiente
son para los expertos las dos cuestiones principalmente involucradas en esta incorrecta alineación dentaria. Aisladas o en plena interacción motorizan un largo debate: dientes desalineados producto de la irrupción de una dieta más procesada y un menor esfuerzo masticatorio antes de tragar cada bocado, la mera transmisión de genes predisponentes, o por que no la combinación de ambas, son algunas de las opciones disponibles.

Normando es de los que se inclinó a favor de una preponderancia de lo genético sobre lo ambiental. Para constatarlo no tuvo mejor idea que viajar a la Amazonia profunda y recalar en dos comunidades indígenas descubiertas recién en la década de 1980.

Conocía acerca de esa historia que aseguraba que hace aproximadamente 90 años una pareja había sido expulsada de un prospero asentamiento ubicado a orillas del río Xingú, uno de los principales afluentes del río Amazonas. De Arara-Laranjal habían partido directo al destierro. Recorrieron 200 kilómetros y crearon un nuevo poblado denominado Arara-Iriri.

Traspasaron los límites de la consanguinidad, para habitarlo en la actualidad con alrededor de 80 individuos y ejemplificar algo que en biología recibe el nombre de efecto fundador. Normando también conocía algunos estudios genéticos previos que daban cuenta de dicho efecto. Entre los residentes de Arara-Iriri existe una baja diferenciación genética en comparación con los que quedaron en Arara-Laranjal. En esta última, las cosas fueron menos endogámicas y actualmente viven 239 personas que cuentan con una mayor diversidad en sus genes. Poco tienen que ver desde el punto de vista genético con los descendientes de esa pareja iniciática.

Normando logró determinar, por medio de un estudio publicado recientemente en la revista PLoS one, que había algo que compartían. Tenían los mismos hábitos alimenticios. Una dieta a base de pescado, carne de animales silvestres y frutas entre otros nutrientes. En ambas poblaciones los niños recién nacidos eran amamantados por un periodo aproximado de dos años.

Todos tenían similares grados de desgaste dental al examen odontológico, en definitiva habían comido similares alimentos. Pero los de Arara-Irirí casi duplicaron el número de casos de maloclusión dental detectados entre los indígenas de Arara-Laranjal. El 63% de los habitantes del más novel reducto presentó algún tipo de maloclusión.

Numerosos estudios epidemiológicos afirman que la maloclusión dental es uno de los principales problemas de salud bucal en las poblaciones de todo el mundo. Lo ambiental y la predisposición genética siguen siendo las cuestiones. Pero gracias a Normando, los genes acaban de adquirir un rol mucho más protagónico en el guión.

Imagen: Flickr-Dottie Mae

2 comentarios:

  1. Antonio Oxtè Leòn14 de enero de 2012, 3:53

    Muy interesante investigación y estudio, soy un autodidacta que me gusta observar; me dedico a sanaciòn integral y observo la boca de mucha gente y lo que me ha llamado la atención es que la gente mayor de 50 años de edad que viven en ciertas áreas de la península de Yucatàn tienen una dentadura increíble. Los jóvenes presentan las anomalías que Normando hace notar. Acredito en sus estudios y me encantaría saber si tienen algo con respecto al sureste mexicano.
    Atentamente Antonio Oxtè Leòn

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    1. Gracias por el comentario Antonio. Lamentablemente no tengo información de los habitantes de Yucatán. Pero que interesante sería saberlo! Ahi ,tienes un terreno fertil como para obtener algunos datos. Si me entero de algo, aviso. Gracias por pasar por el blog y saludos desde Buenos Aires.

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