miércoles, 4 de enero de 2012

La nueva concepción del VIH y el SIDA



Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.

Existe un antes y un después en la historia del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), delimitado por el desarrollo en el año 1996 de la terapia antirretroviral altamente activa (HAART en sus siglas en ingles).

En la era pre-HAART todo era más que complicado. Un sistema inmunitario diezmado por la acción del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) dejaba a las personas enfermas a merced de patologías rotuladas como oportunistas. En las historias clínicas de los pacientes, lamentablemente se ponían de moda enfermedades tales como: la neumonía por un germen llamado Pneumocystis Jirovecii, la infección producida por un hongo denominado Cándida Álbicans, además se rejuvenecía la tuberculosis y entre otras calamidades los tumores malignos como el Sarcoma de Kaposi adquirían celebridad.

Pero como bien dice el refrán popular la procesión iba también por dentro. Primaba en los pacientes una sensación de vida arrebatada y de desastre inminente, que eran fogoneadas por las escasas respuestas, en términos de tratamiento, brindadas por parte de la comunidad científica de la época. La sociedad en tanto se preocupaba por delimitar con cautela grupos de riesgo.

También en la era pre- HAART se instituyó al primer día del mes de diciembre de cada año como el “Día mundial de la Lucha contra el Sida”, el jugador de baloncesto Earvin “Magic” Johnson se declaró seropositivo y los courts comenzaron a extrañar para siempre al talento del tenista Arthur Ashe. Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quince millones de personas estaban infectadas por el virus en todo el planeta a fines de la era.

Un tratamiento: como por arte de magia


Producto de una especie de combinación alquímica surgió el HAART, cuyos efectos rápidamente se hicieron notar. Los resultados de ensayos clínicos demostraron la eficacia de una “triterapia” surgida de la combinación de dos inhibidores de la enzima transcriptasa reversa, quien es fundamental en la replicación del virus debido a su capacidad de síntesis de ácido desoxirribonucleico y un medicamento llamado inhibidor de proteasas que actúa sobre ciertas proteínas virales. HAART permitió disminuir la concentración del virus en la sangre y elevar los escasos linfocitos del sistema inmune. Constituyó así el esquema estándar para el tratamiento de los pacientes con VIH y con el correr de los años se lograron desarrollar fármacos con mayor eficacia, menor toxicidad y más fáciles de tomar.

La era post HAART

Con el advenimiento del HAART las enfermedades oportunistas disminuyeron drásticamente. Por ejemplo, entre muchas otras que corrieron la misma suerte, las neumonías por Pneumocystis Jirovecii pasaron de afectar el 60-80% de las personas infectadas a solo el 20% de las mismas. La mortalidad por el VIH también descendió y según datos estadísticos registrados en el 2006, HAART había tenido un rol central para salvar aproximadamente tres millones de vidas en los Estados Unidos durante la primera década en que estuvo disponible.

El SIDA pasó a ser descrito como una enfermedad crónica y numerosos esfuerzos fueron destinados para mejorar la calidad de vida de los enfermos, además de continuar con las efectivas tareas preventivas que lograron disminuir el reclutamiento que aún día a día luego de casi 30 años genera el virus.

En la era post HAART, que es en definitiva para algunos lugares del planeta la actual, los pacientes intercambian la nociva identidad VIH por una que, si bien aún dista de ser la ideal , representa una opción mucho más liberadora y que algunos no dudan en llamar identidad antirretroviral. En los tiempos que corren, la adherencia al tratamiento adquiere particular relevancia y constituye un tema vital para los pacientes, los científicos y los proveedores de salud, quienes en conjunto intentan conformar una alianza superadora de los obstáculos que surgen en el camino.

La Organización de Naciones Unidas aboga por un acceso universal e irrestricto a la terapia antirretroviral. Según su reporte del año 2008, estima que en el continente africano 18 millones de niños quedaron huérfanos en el transcurso de la pandemia. Aquellos niños que les toca en suerte ser post HAART, pueden hoy no sólo disfrutar de sus padres sino que además incrementar en un 20% las horas que transcurren en las escuelas. Lo que a decir verdad, parece no ser poca cosa.

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