martes, 19 de agosto de 2014

De niños y trasplantes renales





En los últimos quince años el trasplante de riñón en niños ha evolucionado de tal manera que su indicación en la actualidad genera  menos complicaciones en comparación con los adultos que reciben dicho órgano. Algo que no fue siempre así,  y al que se llegó entre otras cosas gracias a un perfeccionamiento de cuestiones técnicas vinculadas a la cirugía y a un mayor entendimiento de la inmunología pediátrica.

Un niño no es un adulto en miniatura suelen decir los pediatras.  Coincide Vikas R. Dharnidharka, médico de la universidad norteamericana de Washington, en una revisión de trasplante renal pediátrico publicada recientemente en la revista New England Journal of Medicine. Para Dharnidharka,  si bien tanto adultos como niños comparten  parámetros de control  clínico, y hasta medicamentos antirechazo, la  especialización en el manejo ha sido responsable del rédito.

Diferentes enfermedades renales

Las patologías que llevan a un niño a diálisis y trasplante renal no suelen ser las mismas que ocurren en la población adulta. Diabetes e hipertensión arterial lideran las estadísticas globales en adultos, mientras que las malformaciones congénitas  y en países como Argentina el  Síndrome Urémico Hemolítico –un cuadro desencadenado por una infección bacteriana- cobran mayor peso entre los infantes.

La  profundización en el conocimiento de la evolución de dichas patologías ha permitido a los médicos determinar  el momento oportuno para recomendar un trasplante renal. Un niño con enfermedad renal avanzada o terminal  suele ser un paciente con una marcada disminución en la calidad de vida. Con alteraciones en varios sistemas, trastornos en el desarrollo y pérdida de la autoestima. Un riñón sano  recibido a tiempo logra retrotraer en gran medida dichas complicaciones.

Inmunología pediátrica

La inmunología es una disciplina de la medicina que cobra vital importancia durante el proceso de trasplante renal.  Numerosos estudios dilucidaron  cuestiones tales como la preferencia de edades más tempranas de los receptores para aminorar las posibilidades de rechazo inmune o la necesidad de que los infantes tengan completo el calendario obligatorio de vacunación antes de la cirugía. Las vacunas minimizan el riesgo de aparición de infecciones graves  desencadenadas por la obligatoria inmunodepresión posterior  al trasplante.

El progresivo desarrollo de medicamentos  inmunosupresores – aquellos que inhiben el sistema inmunológico con la finalidad de evitar un rechazo del órgano-  ha sido desde un comienzo central en el éxito de esta práctica.  El mayor conocimiento de mecanismos de acción, del comportamiento de los fármacos en su paso por el organismo, también de interacciones con otros medicamentos y reacciones adversas,  ha permitido diseñar esquemas de tratamiento ajustados a la población pediátrica.

Según algunas estadísticas el porcentaje de niños con rechazo agudo –dentro del primer año postrasplante-  ha caído gradualmente desde un 55% a fines de los ochenta en países desarrollados. Actualmente el 10% de los que reciben un riñón de un donante vivo experimentan un rechazo agudo en esos países. En la población pediátrica el rechazo agudo suele ser predictor de rechazo crónico y de pérdida del injerto renal.

Cirugía en evolución

Por el lado de la cirugía los avances también han sido notorios. Como resultado: nuevas técnicas quirúrgicas con donantes vivos o cadavéricos  y procedimientos  con menos complicaciones postoperatorias. Por ejemplo la factibilidad de no depender estrictamente de una compatibilidad de tamaño renal entre donante y receptor ha permitido incrementar el número de donantes. También por supuesto disminuir los tiempos en lista de espera para trasplante de órganos.  

En la Republica Argentina según  el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) existen cerca de 30 centros en donde se realizan trasplantes renales pediátricos. Se encuentran  distribuidos en Buenos Aires y varias provincias argentinas. El último en sumarse a la lista en julio pasado fue un centro de Mar del Plata. Allí Tobías, un niño de  8 años, por fin dejó de ver tres veces por semana a la máquina de hemodiálisis.  







domingo, 3 de agosto de 2014

Cinco recomendaciones para aquellos que no tienen bazo



El bazo es un órgano que hace las veces de reservorio de sangre y está situado en la cavidad abdominal de los seres humanos. Cumple con funciones importantes tales como la destrucción de glóbulos rojos obsoletos y la defensa inmune frente algunos gérmenes específicos. Situaciones como traumatismos, enfermedades de la sangre o malformaciones congénitas pueden desembocar en una inevitable y salvadora extirpación quirúrgica  -esplenectomía- o  bien en una alteración en su funcionamiento.  Sin el bazo, o con asplenia, la vida continúa. William Schaffner, médico de la universidad norteamericana de Vanderbilt, publicó una revisión del tema en el último número de la revista médica New England Journal of Medicine (NEJM). Aquí cinco recomendaciones para aquellas personas que pasan por tal situación:

1)Solicite a un médico que le indique vacunas contra ciertos gérmenes.
Existen algunas bacterias tales como el Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae tipo b (Hib) y la Neisseria meningitidis que habitualmente en el bazo la pasan mal. Vehiculizadas por la sangre no logran sortear el operativo cerrojo propuesto por este órgano y suelen sucumbir ante la respuesta inmunitaria desencadenada por anticuerpos. En situaciones de asplenia se debe recurrir a vacunas si se quieren evitar neumonías, meningitis o infecciones generalizadas. También está indicada anualmente la vacunación antigripal, dado que el virus Influenza puede predisponer a la aparición de infecciones bacterianas por Staphylococcus aureus.

2) Siempre que presente fiebre consulte precozmente al médico y avise que tiene asplenia.
No se deje estar. El aumento de la temperatura puede ser un indicador de alguna infección bacteriana subyacente. Son numerosos los estudios científicos que dejan en claro que el inicio temprano de antibióticos mejora el pronóstico y evolución de diversas enfermedades generadas por bacterias.

3) Pida algunas pautas de manejo inicial en caso de que no pueda llegar de manera rápida a una consulta médica.
Ante un cuadro febril en un paciente asplénico lo recomendable es que reciba atención médica dentro de las dos horas de iniciado el cuadro. Algo no siempre factible. En dicha situación contar con algún antibiótico prescripto previamente para tal fin por un médico puede ser de utilidad. Permite un inicio temprano de la antibioticoterapia, pero de ningún modo suplanta la consulta posterior al facultativo.

4)  No minimice episodios como mordeduras de perros o picaduras de garrapatas.
Los animales citados pueden ser transmisores de bacterias que potencialmente generan complicaciones severas. El tratamiento antimicrobiano profiláctico minimiza los riesgos en pacientes que no cuentan con el bazo.

5)  Discuta con su médico las ventajas y desventajas de emplear antibióticos de manera preventiva.
Según la información aportada por NEJM, niños con asplenia menores de 5 años, pero también aquellas personas que -independientemente de la edad- se encuentran dentro de los 2 años  posteriores a una esplenectomía o sufrieron complicaciones graves, como infecciones generalizadas, pueden beneficiarse con la puesta en marcha de una profilaxis antibiótica. Las decisiones deben ser individualizadas y el asesoramiento de un profesional aquí es vital.

A pesar de la asplenia la vida sigue. Con menos complicaciones médicas, más tranquila y previsible si se tienen en cuenta las recomendaciones brindadas por Schaffner.

jueves, 20 de marzo de 2014

De ravioles y nitratos



Cuando el domingo aún remoloneaba en Buenos Aires las pastas y el asado ya pugnaban por la mesa familiar. Unos buenos ravioles con tuco, que habían derrotado a unas costillas de vaca y su séquito de chorizos y achuras, se recibían de plato del día. Con el espíritu puesto en no contradecir el mandato familiar, y sus propias glándulas salivales, el cocinero se esforzaba en localizarlos en una góndola de supermercado repleta de tallarines, sorrentinos y canelones. Finalmente allí estaban, perfectamente cuadrados y uniformes, aunque incapaces de ocultar su relleno color verde espinaca. No tardaron en acomodarse en el carro de compras, al lado del queso rallado, pero su recorrido triunfal hacia la caja registradora también rápidamente se truncó. “No apto para niños menores de un año por su contenido de nitratos”, en rojo advertía el envase.

Con uno de los comensales en edad cercana a la mencionada, vagos recuerdos de química y unas temerosas amígdalas cerebrales que quitaban el apetito, el aprendiz de chef no tuvo otra opción que cambiar el menú. En la tranquilidad de la sobremesa aún rumiaba eso de que “en esta nueva era lo que te hace libre es el conocimiento”.

Nitritos y Metahemoglobina

Una rápida búsqueda por la web le permitió desempolvar viejas fórmulas químicas y también saciar en parte la incertidumbre.  Pudo ver como el elemento químico nitrógeno se rodeaba de tres átomos de oxígeno para conformar los ahora rutilantes nitratos. En un capítulo de un libro, redactado por la toxicóloga mexicana Lilia Albert, se afirmaba que la principal vía de ingreso de estos compuestos al organismo es la digestiva. También que a nivel del intestino grueso las bacterias habitualmente allí presentes se encargan de transformarlos en más tóxicos nitritos.

Los nitritos se caracterizan por atravesar barreras como la pared intestinal y se distribuyen fácilmente por vía sanguínea a todo el organismo. Tienen especial predilección por unas células fundamentales en la composición de la sangre denominadas glóbulos rojos. Dichas células en condiciones normales -por medio de un transporte llamado hemoglobina- cumplen con la noble misión de llevar oxígeno hacia todos los confines de la anatomía humana. Algo que lamentablemente se vuelve más difícil nitritos de por medio.

Una hemoglobina en presencia de nitritos capta el oxígeno pero pierde su eficacia para  liberarlo hacia los tejidos. Se transforma en metahemoglobina, una variante que constituye hasta un 2% de la hemoglobina total en individuos sanos, pero que en valores mayores desencadena una perniciosa disminución de la concentración de oxígeno en diversos órganos.

El síndrome del bebé azul

Con metahemoglobina en niveles de 10 al 20 % de la hemoglobina total la piel del tronco y las extremidades adquieren un característico color azul. Si trepa entre los 20 a 45 % se agregan  síntomas neurológicos como cefaleas, mareos y debilidad, o bien respiratorios como por ejemplo falta de aire. En concentraciones de 45% a 55% las cosas se ponen aun más pálidas y los trastornos cardiacos, convulsiones o el coma son los desenlaces probables. Pasado el 70% lamentablemente el riesgo de muerte es alto. Los anteriores signos y síntomas comentados configuran una enfermedad denominada metahemoglobinemia.

Afortunadamente existen algunos mecanismos de la fisiología humana que luchan contra la metahemoglobinemia. Más precisamente un grupo de enzimas presentes en los glóbulos rojos, encargadas de transformar metahemoglobina en la saludable hemoglobina. Ocurre que en los niños de corta edad ese sistema protector funciona a un 50% en comparación con los adultos.

Nitratos en los vegetales

Ciertos vegetales como la espinaca, acelga, lechuga o remolacha aportan nitratos y nitritos  con la dieta. Estos pueden ver incrementada su concentración debido entre otras cosas a un incorrecto almacenamiento.  En 2004 un estudio publicado por el investigador JC Chung en la revista Food additives & Contaminants logró determinar que el almacenamiento de espinaca a una temperatura ambiente de 22 grados Celsius genera una mayor conversión de nitratos a nitritos en los propios vegetales antes de ser ingeridos. Algo que no ocurre al cabo de 7 días de almacenamiento a 5 grados Celsius.

En los Estados Unidos los preparados nutricionales para infantes que contienen los citados vegetales vienen con la recomendación de no ser administrados a niños menores de 3 meses. Los pediatras, de diferentes partes del mundo, coinciden en que hasta los 6 meses de edad todos los requerimientos nutricionales de un niño sano son cubiertos adecuadamente por medio de la lactancia exclusiva. Algo que por suerte suele tener prédica en las comunidades.

Por otra parte numerosos trabajos científicos -entre ellos uno publicado hace unos años por el investigador Frank Greer en la revista médica Pediatrics- dejaron en claro que la principal fuente de intoxicación con nitratos en los pequeños no son los eludidos ravioles con espinaca.  La roja advertencia de los fabricantes de ravioles que dio pie a este artículo es leal y acertada. Pero según las estadísticas, el empleo de agua de pozo subterráneo con elevadas concentraciones de nitratos constituye el principal desencadenante.

Contaminación del agua para consumo

No se intoxican los niños entonces más frecuentemente por un suculento plato de pasta, sino por un biberón de leche en polvo preparada con agua de pozo subterránea contaminada con nitratos. El uso de fertilizantes nitrogenados y la mala disposición de desechos municipales e industriales contaminan las napas y son una invitación a la metahemoglobinemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda valores de nitratos inferiores a 45 miligramos por litro de agua.


Un estudio realizado por Eleonora Carol, investigadora del Instituto Nacional del Agua, da cuenta que por ejemplo en Argentina y más precisamente en el Conurbano bonaerense- en donde residen aproximadamente 11.5 millones de personas en 3800 kilómetros cuadrados- el 68% de las muestras de agua extraídas de pozos subterráneos no cumplía con tal recomendación. Pero esa es otra historia, con varios pasos de un menú más complejo de digerir que un plato de ravioles durante un domingo adormilado.

Imagen: Manuchis/Flickr

domingo, 9 de febrero de 2014

Diferénciate




Célula prolífica e inmadura
Rabieta traslocada en un frotis
En ácido tus azules entrañas cura
Ya no trates de eludir tu apoptosis
        
Madura cual durazno en un verano
Y reposa en la luz de un microscopio
Presa de una bondad y un soberano
Siempre inerte ante algún Esculapio

                                         A la memoria de Leo Sachs (1924-2013)

Imagen: euthman

viernes, 7 de febrero de 2014

En una playa junto al mar




No hay dudas que Mar del Plata es una ciudad feliz. Cada verano miles de turistas llegan desde diferentes rincones del país. Buscan un merecido descanso luego de meses de trabajo. El apodo de esta ciudad de la Costa Atlántica Argentina, ubicada a 404 kilómetros de Buenos Aires, no es exagerado. En “La Feliz” existe alegría en la entrada de un concurrido teatro de revistas, en la puerta de un repleto restaurante del centro, en el metro cuadrado disponible de playa en Punta Mogotes. Incluso en un semáforo en rojo de la Avenida Luro. Aquí cinco opciones, un tanto más tranquilas y pintadas de verde, para disfrutar  la naturaleza marplatense. Útiles también para complementar la infaltable foto con los lobos marinos de la Rambla. Todo por supuesto sin perder la sonrisa.

1) Reserva Natural del Puerto: Al sur de la ciudad, y en menos de 50 hectáreas vecinas al puerto, reposa la biodiversidad. Cuenta con humedales, médanos, lagunas y pastizales en donde viven un sinnúmero de especies animales y vegetales. Ejemplares de flora autóctona como la cortadera (Cortaderia selloana) o el espartillo (Spartina coarctata) son solo dos de las 170 especies de vegetales que se pueden apreciar. Con más de 150 especies de aves diferentes la reserva constituye un sitio privilegiado para el avistaje de dicha fauna. Cisnes de cuello negro, patos maiceros, pájaros federales, posan todos frente a las cámaras. Mamíferos como el coipo o anfibios como la ranita del zarzal buscan también un lugar en la postal. Desde hace unos años la Fundación Reserva Natural Puerto de Mar del Plata, y Greenpeace Argentina, libran una batalla contra la destrucción de este valioso ecosistema. Denuncian que algunas obras ilegales iniciadas, con movimiento de tierra y relleno de lagunas, amenazan con borrarla del mapa. “Si la conozco, la protejo”, dice un precepto ecologista. Visitas guiadas, avistaje de aves, actividades de educación ambiental. A no olvidar el protector solar. 

 2) Playa Surfrider (ex Tamarindo): Verdadero paraíso para surfers avanzados  o principiantes. Con olas de clase mundial, escuela de surf  y la playa pública más limpia de Mar del Plata. Desde hace unos años la Fundación Surfrider  trabaja fuertemente en la preservación del ecosistema costero: tareas de limpieza de la playa, reforestación con tamariscos y siempreverdes para mitigar la erosión generada por el viento, son solo algunas de las labores encaradas. En este reducto, situado a 2.7 kilometros al sur del faro, convergen torneos de surf con actividades que abordan temas vinculados al uso sustentable de las costas. Adrenalina y conciencia ecológica en dosis correctas. Por favor no olvidarse las ojotas. Como dice el manual del ecoturista, mejor no dejar ningún rastro.

3) Reserva Forestal y Educativa San Jacinto: se trata de un bastión de resistencia en la costa marplatense. Espacio natural y público, en medio de un conflicto con intereses privados. “Aloja el último médano público de la costa”, dicen los integrantes de la Asamblea Verde Mundo.  Un balneario con acceso gratuito, contenidos educativos para niños, actividades artísticas y militancia ecológica de barrio. Todo en el San Jacinto, a 1.5 kilometros del faro en dirección sur. Para bailar en la arena, al ritmo de los tambores hasta que caiga el sol.

4) Bosque Peralta Ramos: Alrededor de 450 hectáreas densamente pobladas por arboles no autóctonos plantados por el hombre. Acompañan a los cipreses, eucaliptos y cedros –por nombrar solo algunas de las numerosas especies vegetales-  más de 115 especies de aves y también algunos mamíferos como cuises, liebres y comadrejas. Completa el panorama de esta reserva forestal algunos pintorescos chalets, hosterías y cabañas. Son residencias destinadas a alojar, de manera permanente o temporal, a aquellos que buscan un contacto directo con la naturaleza. Entorno ideal para desgastar las bicicletas.

 5) Parque Camet: un pulmón verde emblemático situado en el norte de la ciudad. Es cierto, en el último tiempo con algunas dificultades para respirar. Todo producto de años de falta de mantenimiento y de un inadecuado uso de las instalaciones por parte de los concurrentes. Pero Camet es una frondosa arboleda  de coníferas y eucaliptos que resiste, un tranvía ecológico que nunca te va a dejar a pie. De la mano de algunas mejoras entre otras cosas se plantaron nuevos árboles. También volvieron los históricos botes con forma de cisnes. ¿Existe alguien que no se haya sacado una foto a bordo de ellos allá por los ochenta?  Quizás sea un preludio, el anticipo de una renovada inyección de naturaleza para un pulmón en  rehabilitación. Sitio privilegiado para la práctica de actividades deportivas y recreativas al aire libre. ¡Si no existen fogones disponibles,  suspender el asado! Los árboles te lo van a agradecer.

En Mar del Plata “explotó” el verano. Dieron a conocer por televisión quien fue el afortunado turista que llegó primero a la ciudad ni bien iniciado el 2014. Luego olas de gente por la peatonal. Pero también existen otras postales verdes un tanto menos conocidas. Ideales para complementar la naturaleza pétrea de los lobos marinos de La Rambla. Siempre la ciudad se sale con la suya y en Mar del Plata todos contentos.

Imagen: DiegoDacal/Flickr

lunes, 23 de diciembre de 2013

Ensayos Escogidos: La rebeldía dopada

(Redactado en 2012)

No se trata solo de balas para los indígenas mexicanos del estado de Chiapas o gas pimienta para los indignados norteamericanos de Wall Street. Tampoco policías antidisturbios para los Víctor Choque o Teresa Rodríguez de la democracia argentina. La lucha contra la rebelión en este sistema se ejerce también de manera precoz y con sigilo. Sin la triste espectacularidad mediática, pero con igual brutalidad.

Es así como las promesas de cierta política de estado, la supuestas conveniencias de un tratado, la obediencia a una ley, la fe ciega en un precepto religioso, incluso el respeto al guardapolvo de un médico, pasan a constituir verdaderas herramientas de control social. Opresión con silente represión y ejemplos de a montones. Los pies descalzos y cansados de hombres y mujeres indígenas zapatistas, quienes antes de levantarse pisaron durante más de 500 años el fértil suelo chiapaneco, la oscuridad de la Ley de Punto Final sancionada durante los ochenta en Argentina, la demonización de la rebeldía -secundada por el temor al pecado- en el Nuevo Testamento, los rótulos del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Si, leyó bien. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. O si prefiere DSM, según sus siglas en inglés. Nada menos que la Biblia de la psiquiatría moderna. Consiste en un conjunto de enunciados descriptivos que en la actualidad se utilizan para definir si usted se encuentra en su sano juicio o por el contrario necesita la ayuda de algún profesional de la salud. La historia cuenta que la primera versión de este manual, redactado por la Asociación de Psiquiatría de los Estados Unidos, vio la luz en 1952. Desde entonces se mantuvo siempre vigente. En 2013 por estas pampas transitará ya la quinta versión.

Son alrededor de 36.000 los psiquiatras afiliados a la asociación en los Estados Unidos, pero millones los profesionales de la salud que en todo el mundo han adoptado al DSM como material diario de consulta. Su presencia hoy no se circunscribe al ámbito especializado de los consultorios de salud mental, también no es infrecuente de encontrar sus códigos en las historias clínicas de médicos generalistas y psicólogos que trabajan diariamente en centros de atención comunitaria.


Por si esto fuera poco, paulatinamente el DSM -herramienta de la biopolítica al fin- ha logrado también constituirse en juez de diversas cuestiones que exceden lo meramente sanitario. La inimputabilidad de una persona en una causa por algún delito descansa generalmente en sus hojas. También la declaración de incapacidad laboral de un trabajador y sus imprevisibles consecuencias.  


El poder psiquiátrico

“A pesar de que seas rey, dejarás de serlo si estás loco y por más que estés loco no por eso serás un rey”, era la sentencia que según el filosofo francés Michel Foucault molestaba constantemente los oídos de Jorge III, soberano del Reino Unido durante el periodo comprendido entre 1760 y 1801. En su libro titulado “El Poder Psiquiátrico” Foucault afirmó que en esa frase “podía verse a la soberanía, a la vez enloquecida e invertida contra la disciplina macilenta".

El rey asistía entonces a una función que nunca hubiera querido presenciar, la de su propia caída. Su poder secular se encontraba ahora de rodillas frente a otro un tanto más discreto: el denominado poder disciplinario.
“Dos de sus antiguos pajes, de una estatura hercúlea, quedan a cargo de atender sus necesidades y prestarle todos los servicios que su estado exige, pero también de convencerlo de que se encuentra bajo su entera dependencia y que de allí en más debe obedecerlos”, relató Foucault en otro pasaje de su libro. El poder disciplinario se ejercía en forma continua y temprana ante el mínimo atisbo de delirio del monarca. Sus servidores ya no se caracterizaban por actuar siempre en consonancia con la voluntad del rey, sino que por el contrario se encargaban de reprimirla cuando se expresaba por encima de sus necesidades, por encima de su estado.
Este verdadero estandarte de la realeza había sido colocado entonces entre paréntesis y aislado del exterior. Privado de la siempre asimétrica relación con sus súbditos. Cientos de personas que no individualizaba, pero que siempre lograba abarcar en multiplicidades. Ahora Jorge III se enfrentaba a un poder difuso y sin rostro. Concretamente a un poder psiquiátrico, que a diferencia del poder soberano tendía siempre a individualizar hacia su base. Según Foucault, la disciplina no buscaba ya solo la sustracción de productos sino que iba por más: nada menos que la captura total del tiempo, los gestos y el comportamiento del individuo.
Lo relatado acerca del rey caído en desgracia no es una simple anécdota. Constituye el hito fundacional de lo que luego se denominaría psiquiatría. Ocurrió a finales del siglo XVIII, época en la cual emergen y comienzan a organizarse algunos hospitales psiquiátricos en diversos países europeos. Foucault elige la historia de Jorge III, incluso por encima de otra considerada por muchos como más representativa. Específicamente la del médico francés Philippe Pinel y los enfermos mentales agradecidos y curados, luego de ser liberados de pesadas cadenas en las celdas del hospicio francés de Bicêtre. A esa última imagen la trata con desdén. Según el filósofo allí no se asistió a un acto humanitario, nada fue gratuito. Ocurrió solo una traslación desde un poder soberano, representado en este caso por las cadenas, hacia otro también de sujeción comandado por la obediencia y la disciplina.
El nuevo poder emergente procura desde entonces siempre actuar en forma continua y temprana. Como ocurrió en Bicêtre, con las personas liberadas perfectamente visibles y en situación permanente de ser observadas. Según Foucault, introducidas en un panóptico -un verdadero dispositivo disciplinario- hasta llegado el momento en que todo funcione por sí solo, la vigilancia tenga únicamente un carácter virtual y la disciplina adquiera por fin la categoría de hábito. 
El reparto de etiquetas
Aunque seas rey, dejarás de serlo si el DSM dice que estás loco. Pero sucede que si se sigue al pie de la letra la principal herramienta del poder psiquiátrico, pocos serán los que estén en condiciones de evitar ser catalogados como trastornados mentales. Algunas estadísticas afirman por ejemplo que uno de cada cuatro norteamericanos sufre de un problema mental diagnosticable por medio del manual.
Dicha inflación o sobrediagnóstico de los desordenes mentales entre otras cosas se ha debido a la progresiva incorporación de nuevas entidades durante cada actualización sufrida por el DSM. Para tener una aproximación a lo acontecido basta solo con reparar en los 119 trastornos incluidos en 1968 -en ocasión del lanzamiento del DSMII- y luego comparar esa cifra con los más de 300 del aún vigente DSMIV.
Para lograrlo el manual desde sus comienzos no ha hecho otra cosa que borronear el límite que separa a una conducta normal -y en cierta situación hasta esperable- de un trastorno mental. Es así entonces como por ejemplo un niño con mal comportamiento en el aula, bajo rendimiento escolar y poca motivación por aprender, luego de ser detectado por la maestra y derivado al psiquiatra, pasa rápidamente a padecer un Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Una etiqueta regalo de cortesía del DSMIV, y que por otra parte ya lucen nada menos que alrededor del 5 al 10 por ciento de los niños en edad escolar de todo el mundo.
¿Pero quiénes son los encargados de repartir esa y las otras mas de 300 etiquetas? La respuesta es un tanto compleja. Por un lado se podría afirmar que el responsable no es otro que un grupo de expertos convocados por la influyente asociación estadounidense de psiquiatras. No hay dudas que son ellos, por medio de su opinión y voto, los encargados finales de decidir cual es la etiqueta que se viste de gala y pasa a recorrer el mundo globalizado a bordo del último modelo del DSM. También podría argumentarse que los encargados del reparto son los profesionales de la salud, en la soledad de un consultorio y con matrícula habilitante.
Pero dicha verdadera imposición de sentido hoy es propinada por otro actor principal. Alguien difuso y sin rostro, como el que traumatizó al rey Jorge III. Un ente con el poder suficiente como para transformar a sus etiquetas en discursos universales. En definitiva, con la capacidad para construir la hegemonía que reina por estos días en la psiquiatría. Para que prolongar el suspenso, si la respuesta es previsible: el poder psiquiátrico ha sido desde hace un tiempo tomado por la industria farmacéutica.


Intencionalidad editorial
Es allí en donde la objetividad de cada una de las etiquetas del DSM comienza a tornarse un tanto difusa. Como dijo el periodista Victor Ego Ducrot, en su libro Intencionalidad Editorial: El sigilo y Nocturnidad de las prácticas periodísticas hegemónicas: una de las claves para desenmascarar una engañosa y proclamada objetividad de un medio periodístico reside en tratar de identificar un error deliberado. Aquel que permite a un discurso de clase o grupo convertirse finalmente en el discurso de todos.
Si se extrapola esto al DSM, un error difícil de pasar por alto radica en que según un estudio -publicado en una revista científica- casi el 70 por ciento de los expertos que delinearon el DSMIV tienen o han tenido vínculos laborales con la industria farmacéutica.
Industria que constituye un sector importante del poder económico capitalista. Según algunas consultoras, la actividad ha experimentado y experimentará un crecimiento sostenido en Argentina y en los restantes países latinoamericanos. Mientras tanto en los Estados Unidos aún se recuerda “casi a modo de hazaña” los 14.6 billones de dólares obtenidos gracias a la venta de antipsicóticos en 2009. También por supuesto los 9.9 billones de dólares recolectados a partir de norteamericanos con diagnósticos de depresión. Durante ese 2009, los medicamentos para tratar una psicosis fueron las drogas más prescriptas por los médicos en los Estados Unidos. Más que cualquier otro fármaco de venta bajo receta médica. Se vendieron como pan caliente.
Pero adjudicarle este superventas –en definitiva esta ideología consumista- solo a la lapicera de un médico de consultorio suena un tanto reduccionista y miope. Su otrora poder soberano también ha sufrido un duro disciplinamiento. No siempre es fácil escapar al rebaño, mucho menos resistir a la homogenización instaurada por el DSM.
  Imagen:  Flickr/ annrkiszt


Yo manipulo, tú manipulas
El poder psiquiátrico, de ahora en adelante poder farmacéutico, también ha introducido al médico en su panóptico. Se ha convertido con o sin proponérselo en un eslabón más de su circuito manipulatorio. Manipulado en tanto y en cuanto una institución con cierto prestigio y mayor poder en el ámbito de la psiquiatría mundial le construye el sentido de lo sano y lo enfermo. Manipulador, producto de la aún persistente obediencia debida de algunos pacientes a la receta médica.
Siguiendo algunos pasajes del libro compilado por Ducrot, podría afirmarse que el comprimido finalmente adquirido en una farmacia no es otra cosa que el resultado de una lucha de poder entre los distintos eslabones de un circuito manipulatorio. En este último combate intervienen los ya nombrados, pero se suman otros de característica diversa tales como: las instituciones sanitarias estatales y privadas, obras sociales, empresas de medicina prepaga, los medios de comunicación, los estamentos jurídicos, e incluso aquellos de índole laboral. Lo curioso es que en la actualidad todos los eslabones parecen estar motorizados por el combustible aportado por el DSMIV.
Omnipresente, siempre. Allá donde existe una política sanitaria, existe una justificación por medio de una estadística, facilitada gracias a la simple codificación que propone el manual. A la hora de cuestiones mas cotidianas como por ejemplo cobrar una consulta, el profesional muchas veces no tiene otra opción que colocar el diagnostico en formato DSM si desea que alguna prepaga finalmente se la abone. En el ámbito de los medios de comunicación, se recrean específicamente los descriptores de trastornos incluidos en el manual y se influye en los consumidores por medio de publicidades directas o en su defecto indirectas. Por último, las fojas de causas judiciales y los certificados de discapacidad laboral también han demostrado permeabilidad.
Constituye entonces el DSM, por supuesto siempre bajo el velo de una supuesta cientificidad, ni más ni menos que un fenómeno de control social. Cuenta con la vocación de ejercer una influencia sistemática sobre la opinión pública y las conductas de masas. Enunciado que nos remonta a la definición de propaganda. El manual no es otra cosa que un instrumento de persuasión que busca el consenso. Pero el gran poder económico acumulado por el sector farmacéutico -emisor en este caso del mensaje- aborta toda posibilidad de acuerdo y deja al DSM el camino libre hacia la imposición.
Como toda propaganda exitosa, el DSM lamentablemente ha servido para simplificar el concepto de los trastornos mentales. Ha sentado con énfasis las bases de los trastornos en el sujeto, sin reparar demasiado en la compleja trama social que moldean la génesis de un problema de salud mental. También ha logrado incrementar las ganancias de la industria farmacéutica por medio de la exageración y desfiguración de comportamientos considerados normales con anterioridad. El resto no fue otra cosa que orquestación, transfusión, unanimidad y contagio.

                                                                    Imagen:Flickr

Quiero un poco más
Pero lejos está de quedar satisfecho el poder farmacéutico. Siempre tiene lugar para más. Es así que a principios de este año anunciaron que para el próximo 2013 han logrado fabricar tres nuevas etiquetas para el aún en construcción DSMV. Tome asiento por favor: la tristeza, la timidez y la rebeldía serán considerados trastornos mentales pasibles de medicalización.
Por eso este texto no en vano iniciaba su recorrido con el recuerdo de los rebeldes indígenas zapatistas y la represión instaurada por el estado mexicano. Luego de leer la noticia de las etiquetas y sin ser adepto a la ciencia ficción, me los imaginaba, ya no como ese 2 de enero de 1994, masacrados por las balas militares al costado del mercado municipal de la ciudad mexicana de Ocosingo. Sino como personas dóciles y dormidas por algún fármaco novedoso. Especies de zombis dispuestos a cumplir- siempre con los pies descalzos, disciplinados y sin rezongos- una nueva condena al olvido por parte de un Tratado de Libre Comercio con países del norte. Ojalá me equivoque, pero al igual que le ocurrió a Foucault, debo decir que en ninguna divisé mayor humanismo que en otra. Las dos por igual me resultaron brutales.
Tuve luego tiempo para reparar en el Trastorno Oposicional desafiante del DSMV, ni más ni menos que el nombre ya reservado para a la rebeldía. Incluía a cualquiera que se haya sentido enojado, irritable, vengativo, pero también desafiante o argumentativo frente a la autoridad, durante al menos seis meses consecutivos. Un psiquiatra por Internet recomendaba tratar a niños y adultos con ritalina.
Intenté explicar porque el tratamiento farmacológico precoz y silente de niños considerados rebeldes me traía reminiscencias de épocas terribles de la dictadura militar argentina. Mas precisamente me recordaba al robo sistemático de bebes durante el oscuro proceso. Pensé luego en Choque y Rodríguez, muertos por la represión del estado en plena democracia. También en los mas de 500 años de argumentos nunca escuchados de los zapatistas.

Aún no pude ponerme a reflexionar si durante más de seis meses estuve irritable o desafiante. Prefiero en cambio escuchar cada vez que puedo el “Todos somos Marcos” del 2001 en el Zócalo del DF mexicano. También porqué no constatar como un petitorio en contra del lanzamiento del DSMV en pocos meses acumula más de 20.000 firmas en todo el mundo. Me parecen destellos luminosos de contrahegemonía. Ni más ni menos que diagnósticos saludables de rebeldía.