lunes, 13 de febrero de 2012
El consumo de marihuana duplica el riesgo de accidentes de tránsito
Si consumiste marihuana luego mejor no conduzcas. Mirá que el pedido se fundamenta en un estudio científico publicado recientemente en la revista médica British Medical Journal. Allí un grupo de investigadores de la universidad canadiense de Dalhousie, liderados por el experto Mark Asbridge, llegaron a la conclusión que el cannabis duplica el riesgo de sufrir accidentes automovilísticos con lesiones graves. Muchos de ellos lamentablemente registraron desenlaces fatales.
Es conocido que el consumo de marihuana momentos antes de tomar el volante altera las habilidades necesarias para manejar de manera segura. Por eso no generan tranquilidad ciertas estadísticas de diferentes países: afirman que en los últimos años se ha asistido a un incremento en el número de personas que manejan bajo el efecto de esa sustancia. Luego del alcohol, la marihuana marcha segunda en la preferencia de los conductores en infracción.
El trabajo de Asbridge no hace otra cosa que justificar la utilidad de los operativos de control de estupefacientes dirigidos a personas que se encuentran al comando de vehículos de cualquier tipo. Tanto un test que mide la reacción de las pupilas frente a la estimulación de la luz, o una prueba que busca detectar metabolitos de la marihuana en saliva, son inocuos, indoloros y de rápida interpretación. También por supuesto ayudan a salvar vidas. Pero de nuevo, si consumiste marihuana mejor que maneje otro.
viernes, 10 de febrero de 2012
El mercurio y su toxicidad en el medio ambiente

Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.
En los últimos años el cambio climático se ha instalado como un tema de dominio público. En esta obra de no ficción, existen actores principales como las emisiones de dióxido de carbono, tramas confusas dignas del mejor thriller de suspenso, finales casi apocalípticos y al parecer también convidados de piedra como el mercurio.
El mercurio es un metal pesado, que en su forma pura se le conoce como mercurio elemental y suele adoptar un color blanco plateado característico. Pero también dicho elemento puede formar sales inorgánicas, al unirse con cloruros o sulfuros, o bien combinarse con moléculas de carbono y generar compuestos orgánicos. Si bien cualquiera de las tres fórmulas químicas presentes en el medio ambiente son tóxicas, existe una que inquieta un tanto más a los expertos y se denomina metil mercurio.
Origen del metil mercurio
El metil mercurio es un compuesto orgánico responsable de severos trastornos neurológicos en especies animales y en el ser humano. En el ecosistema suele tener dos orígenes diversos: uno de tipo antropogénico, es decir generado por el propio ser humano, en actividades industriales del caucho, plástico, pinturas, papel y también a partir de la combustión de basura, pastizales y de combustibles fósiles como por ejemplo el carbón.
Pero se destacan además fuentes conocidas como no antropogénicas entre las que se encuentran las emisiones volcánicas, los incendios forestales, las rocas como el cinabrio que contienen mercurio y la acción de algunos microorganismos en las superficies acuáticas.
Bioacumulación y biomagnificación del mercurio
Ahora bien, ¿por qué es tan temido el metil mercurio? La respuesta se resume en dos palabras responsables de sus efectos nocivos: bioacumulación y biomagnificación. La bioacumulación refleja la gran capacidad del compuesto, a diferencia de las formas inorgánicas, para atravesar barreras y acoplarse en diversos organismos.
Fundamentalmente ingresa por vía digestiva y, según los designios de la cadena alimentaria, en los medios acuáticos el fitoplancton, zooplancton, larvas de peces, peces de mayor tamaño, mamíferos y el hombre, acumulan paulatinamente metil mercurio en mayores concentraciones. Lo último relatado es lo que los científicos denominan biomagnificación.
De los peces, focas y belugas a los Inuit del Ártico
Un grupo de investigadores de la universidad canadiense de Manitoba, liderados por Gary Stern, pudo determinar que, en comparación con años anteriores, en el período comprendido entre 1981 y el 2007 existieron marcados aumentos en las concentraciones de metil mercurio en peces, focas y ballenas belugas que habitan los confines del Ártico.
También observaron cifras altas del metal en sangre y cabellos de la población de origen Inuit, quienes habitan las costas gélidas canadienses y se nutren básicamente de estos animales.
Todos a bordo, con destino al polo norte
En las últimas décadas las emisiones globales de mercurio se han reducido y las concentraciones atmosféricas, por ende, estabilizado, por lo que no deja de sorprender a los científicos que los niveles de mercurio existentes en cada uno de los integrantes de la cadena alimentaría del Ártico, hayan aumentado en forma considerable con el correr de los años.
Buscar la explicación a estas incongruencias, según relató la periodista científica Hannah Hoag en octubre del 2008 en la revista científica PLoS, es lo que llevo a investigadores tales como Feiyue Wang, también de la universidad de Manitoba, a desafiar temperaturas menores de 15 grados bajo cero y vientos de 30 nudos en una travesía a bordo de un rompehielos en pleno Mar de Beaufort.
¿Existe algún link con el cambio climático?
El material recolectado por Wang durante el “crucero” se encuentra aún en fase de análisis. Hielo, agua y peces brindarán información que permitirá armar el complejo rompecabezas del ciclo de mercurio. Las hipótesis de Wang, que coinciden con las de Stern, le adjudican, por un mecanismo no del todo dilucidado, un rol preponderante en el fenómeno observado a la progresiva desaparición de las capas de hielo marino que sucumben víctimas del calentamiento global.
Apocalipsis Now
No es la primera vez que se asocia al mercurio con fenómenos vinculados al cambio climático. Basta recordar que se ha demostrado que durante los episodios de incendios forestales, se liberan concentraciones elevadas de dicho metal a la atmósfera.
Según las predicciones, lamentablemente, deshielos e incendios serán moneda corriente en un futuro. Es por eso, que algunos científicos buscan no dejar nada librado al azar y prestan también atención a los actores de reparto de la escena climática.
Imagen: Striving to a goal. Flickr
jueves, 9 de febrero de 2012
Tales de Mileto: el primer científico

El primer científico no tenía laboratorio, ni un método. Pero si una firme convicción: “Los fenómenos de la naturaleza se explican por medio de la naturaleza”, pensaba el investigador. Creía que la caída de un rayo no tenía por que ser adjudicada a la cólera del dios griego Zeus. También que no se debían proferir insultos a Poseidón, el dios del mar, durante cada temblor de la tierra. Tampoco era uno de los que enviaba mensajes de aliento para el titán Atlas en su dura faena de sostener el mundo sobre sus hombros.
No tenía teorías Tales de Mileto, pero fue el primer científico. Anticipó un eclipse, enunció un teorema y ganó mucho dinero con la cosecha de aceitunas, pero fue esa manía de dejar siempre a un costado el azar y el capricho de los dioses, para abrazar la regularidad de los fenómenos naturales y sus relaciones de causa y efecto, lo que le valió dicho galardón.
No es mucho lo que se sabe de él. No dejo nada escrito y lo que se conoce es fundamentalmente gracias al boca a boca y al rescate de otros científicos entre los que se destacó Aristóteles. A los historiadores les cuesta ponerse de acuerdo con las fechas de nacimiento y defunción de Tales. Otros piensan que no había nacido en Mileto, una antigua ciudad griega que estaría hoy emplazada en territorio de Turquía, sino que en realidad tenia un origen fenicio. Pero todos coinciden que fue en esa ciudad, verdadera tierra fértil para la crítica racional y el debate, en donde Tales allá por siglo VI a. C. comenzó a cocinar esa cosa llamada ciencia.
Tales de Mileto encendió un fuego que luego alimentarían Galileo, Darwin o Einstein por solo nombrar a algunos. A los ojos de la ciencia moderna sus aportes pueden hasta parecer infantiles. Pensar que el origen de todo, el de una mesa o una silla, es el agua o que el suelo flotaba sobre esa sustancia, que por otra parte de tanto en tanto se encargaba de complicar las cosas con terremotos producidos por sus olas, no resistiría hoy el menor análisis. Pero fue el primero que intentó dejar de lado las explicaciones sobrenaturales para dar cuenta de los fenómenos cotidianos visibles en la naturaleza. Está claro que con eso basta.
En Mileto no se pusieron a prueba hipótesis, ni se articularon conocimientos. Eso estaría reservado para un tiempo después. Pero si existió alguien que se animó a golpear dos piedras. La chispa y el ruido que generó a pesar del paso de los años aún se aprecia.
La anécdota -como no podía ser de otra manera para alguien de un perfil tan bajo como el de Tales- también llega de manera difusa. Tales de Mileto, uno de los Siete Sabios de Grecia, mientras concentrado veía las estrellas cayó en un pozo profundo. La anciana que lo acompañaba ante el pedido de auxilio le contestó: “¿Cómo pretendes, Tales, saber acerca de los cielos, cuando no ves lo que está debajo de tus pies?”. Se sabe que los estereotipos no cuentan, pero sin dudas Tales de Mileto fue el primer científico.
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sábado, 4 de febrero de 2012
El tenista científico
Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.
Es difícil imaginar una postal que refleje en una práctica en pretemporada a Toni Nadal, tío y entrenador del tenista español Rafael Nadal, dando instrucciones con el libro Philosophiae Naturalis Principia Matemática, del científico Isaac Newton, debajo del brazo.
Tampoco nunca se vio a Franco Davín, entrenador del tenista argentino Juan Martín Del Potro, invocar al físico Galileo cuando una pelota en movimiento parecía tener un destino irremediable de red.
Ahora bien, no todas las recomendaciones en el tenis tienen que ver con el: “No golpee la pelota tan fuerte”, el “concéntrese”, ni con el lapidario “practique más”. Muchas veces los tenistas se equivocan porque no siguen las leyes de la física.
Si la pelota llega cruzada debería volver cruzada
Un tiro recto al medio de la cancha brinda siempre un margen de seguridad importante, de hasta diez grados a la derecha y diez a la izquierda. Pero los jugadores, adictos a la adrenalina, no suelen contentarse con eso. Buscan que las pelotas caigan en las esquinas, o en la misma línea de base de su oponente y con esas decisiones es frecuente que los errores aparezcan exponencialmente.
Según comento Howard Brody, científico del departamento de física de la universidad de Pensilvania, aún así algunas equivocaciones, y el fastidio que genera por ejemplo ver como una pelota traspasa los márgenes laterales de la cancha, pueden ser evitados si se recuerda el precepto básico que dice que para jugar seguro, nunca se debe intentar cambiar el ángulo de trayectoria de la pelota.
Así, una pelota que viene cruzada, debería ser devuelta cruzada y si viene paralela debe volver paralela. La justificación de esta afirmación descansa en la física de la interacción pelota-raqueta.
Si no se cambia el ángulo de trayectoria, el impacto, ya sea furibundo o liviano, es siempre perpendicular a la cara de la raqueta en el momento del contacto. La pelota saldrá también en forma perpendicular con el rumbo deseado.
Por el contrario, el destino de aquellos que osan quebrar las leyes, va a depender fundamentalmente de la fuerza con la que tomen la raqueta momentos previos al golpe y de la velocidad de su swing. Una empuñadura débil o un swing demasiado lento pueden no cumplir con la ansiada perpendicularidad y significar un punto de partido en contra.
Revés con top spin y efecto Magnus
La geometría manda en los courts del planeta, ya que para que una pelota sea considerada buena debe atravesar una ventana imaginaria delimitada por dos ángulos. Uno menor, que le permite sortear la red y un ángulo mayor que no debe ser sobrepasado si se pretende que la pelota caiga antes de la línea de base.
Lograr que la pelota surque, velozmente, ese estrecho espacio y genere dificultades en el oponente, era una tarea difícil antes de que en la década de 1970 el tenista sueco Björn Borg y el argentino Guillermo Vilas popularizaran en el circuito el efecto topspin.
Según reflejaron algunos estudios, si una pelota incidente incrementa su velocidad, y por ejemplo pasa de 80 a 96 km/h, dicha ventana, se encoge en un 43 %. Si la pelota se golpea más duro y llega a una velocidad de 112 km/h la abertura puede llegar a tener un tercio del valor original.
El topspin actúa como una fuerza que arrastra la pelota hacia abajo y ayuda en su tarea a la gravedad. Se basa en el efecto Magnus, llamado así en honor al físico alemán Heinrich Magnus, quien determinó que la mayor o menor rotación de un objeto en el aire afecta a su trayectoria.
Un objeto que rota crea remolinos de aire a su alrededor. Sobre un lado del objeto, el movimiento del remolino tendrá similar sentido que la corriente a la que el objeto está expuesto. En dicho lado, la velocidad se incrementará. En el otro lado, el movimiento del remolino se produce en el sentido opuesto de la corriente de aire y la velocidad por ende se verá disminuida.
La presión en el aire también se verá disminuida a partir de la presión atmosférica en una cantidad proporcional al cuadrado de su velocidad. Entonces la presión será menor en un lado que en el otro. Esto causará una fuerza perpendicular a la dirección de la corriente de aire, que desplazará a la pelota de su trayectoria y la depositará dentro de los límites de la cancha.
Si selecciona un golpe plano y le imprime velocidad a la pelota, usted depositará todas sus esperanzas sólo en la ley de la gravedad, quien a su vez se verá sobrepasada y tendrá menos tiempo para bajarla al campo. Entonces si quiere jugar rápido adicione topspin a sus golpes.
Encordados
El tiempo de contacto entre pelota y raqueta es de aproximadamente 6 milisegundos. Para ese breve encuentro, su raqueta podrá lucir cuerdas más o menos tensas y de ello dependerá en gran medida la característica del disparo.
En una revisión publicada en el año 2006 en la revista British Journal of Sports Medicine, Stuart Miller, jefe de ciencia y tecnología de la Federación Internacional de Tenis comentó que un encordado con baja tensión le permitirá devolver una pelota con mayor velocidad pero siempre con menor control.
Según el científico, esto se explica debido a que la mayoría de la pérdida de energía, que se genera durante el contacto, reside en la pelota. Esta suele retornar, debido a su deformación, con el 50 por ciento de la energía previa al impacto.
Cuando chocan, tanto pelotas como cuerdas se deforman. Pero al reducir la tensión del encordado, las cuerdas se deforman más durante el golpe y la pelota mucho menos. Así, una mayor cantidad de energía puede ser almacenada en las cuerdas, se logran colisiones más eficientes y devoluciones misilísticas de mayor cantidad de energía
Galileo dijo alguna vez que "el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático" y que sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas. Al menos en el capítulo tenis parece que no se equivocó.
jueves, 2 de febrero de 2012
Se nos acabó el amor

Madame, se nos acabó el amor. No sos vos, ni soy yo. Es culpa del vendedor que no me las facilitó. “Atrae Mujeres Feromonas, Montecarlo”, era para mí la solución. Pero por desgracia ya no me queda ni una gota de esa loción. Ya sé que era un placebo para la desolación, sin datos científicos que demuestren su acción.
También es cierto que en el envase no figuraban la fecha de vencimiento, el número de lote de producción, el fabricante, ni la composición. Pero para mí era la solución. La Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) en toda Argentina con justicia hace unos días su venta prohibió. A nosotros Madame se nos acabó el amor.
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domingo, 29 de enero de 2012
El Famatina no se toca
Cianurito del norte presta atención
No ves que el no se toca es un clamor
Que venís ahora con eso de la lixiviación
Si a cielo abierto ya te dieron un no por favor
Ojalá que al Famatina finalmente no lo traten mal
Sin dudas eso sería una linda información
Ya imagino los festejos en la ruta al Alto Carrizal
Se sabe, el agua a cambio del oro es un triste negoción.
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