domingo, 15 de abril de 2012

El colesterol, un blanco para nuevos medicamentos antivirales



Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.

La reducción del nivel de colesterol, presente en las células de los seres humanos, constituye un mecanismo de acción promisorio para el desarrollo de nuevos medicamentos destinados a contrarrestar la acción de virus tales como por ejemplo los de la inmunodeficiencia humana (VIH) y las hepatitis B y C.

Una barrera celular contra las infecciones virales


Un grupo de científicos liderados por Nicole Zitzmann, investigadora del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, pudo documentar el efecto antiviral en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Allí, por medio de estudios realizados en cultivos de células, y gracias al tratamiento de las mismas con algunos agentes conocidos como liposomas, detectaron una pérdida de la capacidad de los microorganismos para infectarlas, además de una disminución en la liberación de sus nóveles descendientes desde el interior celular luego de su multiplicación.

Un ciclo viral menos efectivo

El colesterol constituye una molécula vital en las diferentes fases del ciclo reproductivo de un virus. El VIH presenta una especie de envoltura constituida por ese componente que le permite fusionarse con el colesterol de la membrana que rodea a la célula, para luego traspasarla. Zitzmann logró disminuir las concentraciones de colesterol en algunas células blanco, como por ejemplo los linfocitos, y las cosas para el virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) se complicaron. No fue ya tan sencillo su ingreso, debido a la presencia de una membrana más repelente.

Tampoco las concentraciones intracelulares del lípido eran las de los viejos tiempos, por lo que fue más difícil para el virus que se animó a atravesarla poder multiplicarse y generar partículas con coberturas que contengan una adecuada cantidad de colesterol. Muchas de ellas -destinadas a reiniciar el ciclo en otra célula- quedaron directamente retenidas en el interior. Los científicos, al menos en el laboratorio, minaron el potencial para generar infección que frecuentemente ostenta el VIH. Los virus responsables de la hepatitis B y C corrieron similar suerte al intentar utilizar la maquinaria de las células del hígado

Liposoma, la promesa de un futuro tratamiento complementario

Lo observado no fue debido a generación espontánea, sino producto del empleo de los comentados liposomas. Constituyen vesículas que se utilizan desde hace tiempo en medicina con la finalidad de transportar sustancias al interior celular, tales como por ejemplo fármacos. De esa manera potencian la eficacia y reducen los efectos adversos de algunos tratamientos. Pero en esta oportunidad los liposomas no debieron recurrir a ningún pasajero, por sí solos fueron efectivos contra los invasores. ¿Cómo lo lograron?

La respuesta al interrogante, como muchas cosas en ciencia, no ha sido aún del todo enunciada. Pero los científicos creen que las paredes de las vesículas están constituidas por una cantidad importante de ácidos grasos. Al ingresar, dichas moléculas activan el funcionamiento de una enzima conocida como esfingomielinasa que finalmente se encarga de reducir el colesterol de la membrana. Tampoco descartan una competencia directa con los transportadores de colesterol por los puntos de ingreso a la célula. Nuevos estudios servirán para dilucidar el efecto.

Zitzmann espera que dicho hallazgo, luego de un recorrido por las diversas fases de investigación, logre ser de utilidad en las personas y permita complementar las terapias que ya millones reciben diariamente en distintas partes del mundo.

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